Tras el verano los arroyos han quedado casi exhaustos del líquido elemento. Las primeras lluvias de otoño son insuficientes para que recobren su ritmo de cauce y sus aguas se comportan pacientes esperando las lluvias. Las hojas de los hayedos son testigos mudos y sonrojados de estas aguas pacientes.
| © Copyright EL DIARIO MONTAÑÉS, Editorial Cantabria Interactiva S.L. CIF:B39495460 C\ La Prensa s/n 39012 Santander Registro Mercantil de Santander, Tomo 723, Folio 165, Sección 8ª, Hoja S116077 Inscripción 1ª |
Política de Privacidad Aviso legal |